La industria alimentaria añade mucha cantidad de azúcar a la mayoría de sus productos. Reconocer el azúcar (o edulcorantes) que lleva un producto es fundamental para limitar su consumo y cuidar nuestra salud.


Según la 
Organización Mundial de la Salud (OMS) el azúcar no es necesario desde el punto de vista nutricional. Es más, recomienda que, si se ingieren azúcares libres, sea menos del 10% de las necesidades energéticas totales.

Es decir que una persona que necesite 2.000 calorías diarias no debería consumir más de 50 gr de azúcares simples al día. Incluso se observan mejoras en la salud de niños y adultos si se reducen a menos del 5% de la ingesta total.


Por esto, la moda por lo «healthy» ha llevado a que la industria alimentaria elabore numerosos productos aparentemente «sin azúcar» y «bajos en calorías», pero con un sabor dulce en los que se emplean edulcorantes.


¿Quién no ha oído alguna vez «usa edulcorante que al menos te quitas las calorías del azúcar» o «intenta que tus refrescos sean «light» porque engordan menos?

Estas frases dan a entender que los edulcorantes son mucho más sanos que el azúcar porque te aportan menos calorías. ¿Estamos en lo cierto?
 

¿Qué son los edulcorantes?

Son compuestos sustitutivos del azúcar que dotan a los alimentos de un sabor dulce sin aportar las calorías del azúcar.


Hay muchos tipos de edulcorantes en multitud de productos de nuestros supermercados.

Normalmente podemos encontrarlos en bebidas, yogures, productos dietéticos, refrescos, dulces, chicles…


En las etiquetas podemos identificarlo como aditivo con la letra E-9 seguido por los correspondientes dígitos dependiendo del edulcorante que sea: sacarina (E-954), aspartamo (E-951) o xilitol (E-967), por ejemplo.


Tipos de edulcorantes más conocidos

Sacarina

Es un edulcorante artificial no calórico que puede identificarse en los productos por las siglas E-954.


Se suele emplear en refrescos, zumos, productos lácteos, repostería, helados, chocolates… También se utiliza en pastas de dientes y en productos de higiene personal.


Presenta un poder edulzante de 300 a 500 veces superior al azúcar común, por lo que en una dosis muy pequeña ya se aprecia el sabor dulce.
 

Ciclamato

Otro edulcorante artificial no calórico que podemos identificar en los productos bajo las siglas E-952.


Suele emplearse en numerosos productos, especialmente en combinación con otros edulcorantes como la sacarina para mejorar su sabor. Estos forman el edulcorante de mesa típico que encontramos en cualquier supermercado.


El ciclamato suele usarse en refrescos, batidos, frutas en almíbar, bollería, dulces, chicles, golosinas, productos lácteos, galletas…
Tiene un poder endulzante de 30 a 50 veces más que el azúcar.
 

Aspartamo

Edulcorante artificial bajo en calorías que identificamos en los productos bajo las siglas E-951.


Este edulcorante está compuesto por dos aminoácidos: el ácido aspártico y la fenilalanina. Ambos aminoácidos son absorbidos igual que si provinieran de otros alimentos, por lo que este edulcorante sí se metaboliza en el organismo y aporta calorías, aunque pocas, debido a la pequeña dosis que se utiliza.


Es un polvo blanco con un poder endulzante 200 veces mayor que el azúcar.


La función de este edulcorante, además de dar un sabor dulce, es potenciar los sabores, especialmente de los cítricos y de varias frutas. Se usa normalmente en refrescos de cola, postres, chicles, helados, repostería, zumos y en muchos productos etiquetados como»light», «bajo en calorías», «zero» y «sin azúcar».
 

Stevia

Edulcorante natural que procede de la planta Stevia rebaudiana. Esta planta es originaria de Sudamérica y crece en zonas tropicales, donde sus hojas son utilizadas desde hace siglos como edulcorante natural acalórico.


Lo que se comercializa son los glucósidos de esteviol extraídos de las hojas de la planta en laboratorios. En los productos podemos identificarlos como E-960.

La comercialización de las hojas de esta planta está prohibida en la Unión Europea. Al parecer, antes de su comercialización, hay que revisar la seguridad de algunos compuestos con actividad farmacológica que contiene la planta.


Este edulcorante es hasta 300 veces más dulce que el azúcar común.


Cuando compremos stevia, debemos asegurarnos que sea natural y que no esté mezclada con otros edulcorantes.


Normalmente la encontramos en bebidas, productos de pastelería, chicles, helados, bebidas energéticas, productos para diabéticos…

Polialcoholes

Erititriol, xilitol, manitol o sorbitol entre otros, son algunos de los nombres de polialcoholes que se usan en la industria alimenticia para endulzar los alimentos.

Entre sus ventajas están que no necesitan insulina para metabolizarse y que aportan menos calorías que los azúcares simples como la sacarías o azúcar de mesa que todos conocemos. Además producen menos caries. Por estos motivos se usan mucho en productos para diabéticos, en productos de dieta y en «chucherías» sin azúcar como chicles o caramelos.

Su principal desventaja es que, en grandes cantidades pueden dar problemas gastrointestinales.
 

¿Qué cantidad de edulcorante debemos consumir?

La cantidad a utilizar de cada edulcorante no es libre.

En Europa, la EFSA determina la Ingesta Diaria Admisible (IDA) para cada edulcorante, es decir, la cantidad que puede consumirse con seguridad diariamente a lo largo de la vida de una persona sin ocasionar problemas de salud.

Aún así cada vez surgen más estudios que relacionan los edulcorantes con problemas de salud e incluso con aumento de mortalidad.


Por ello, de lo que se trata es de reducir el consumo tanto de azúcar como de edulcorantes y de no sustituir. Tenemos que educar nuestro paladar y adaptarnos al sabor original de los alimentos.

¿Los edulcorantes nos ayudan a adelgazar?

Aunque se ha investigado al respecto, se necesita investigar mucho más acerca de los posibles efectos que el consumo diario de edulcorantes puede tener en la salud del consumidor.


Si solo hablaremos de calorías podríamos pensar que los refrescos light o zero, por ejemplo, podrían considerarse como una bebida «aceptable» para perder peso ya que no contienen casi calorías.


Los edulcorantes, además, de alterar nuestras bacterias intestinales nos hacen comer más.

Se ha visto que algunos dulces sin calorías producen en el cerebro una activación “incompleta” de satisfacción que a la larga te impulsa a comer más. Por lo tanto, las calorías que te ahorras con el dulce o refresco «light, sin azúcar o bajo en calorías» tiendes a consumirlas con otro tipo de comida o bebida.


Eso no es todo. Se ha observado, además, en estudios in vitro que el uso de edulcorantes puede incrementar la absorción de azúcar intestinal. Esto quiere decir que si comemos otros alimentos que contengan hidratos tipo pasta, arroz, patatas fritas…, puede potenciar esa absorción.


También en otros estudios se demuestra la relación existente entre el consumo regular de refrescos endulzados artificialmente con un mayor riesgo general de sobrepeso y obesidad.


Por lo tanto, los edulcorantes, justamente por ser dulces, incitarían a quien los consume, a comer más dulce y a ser más dependientes de los alimentos dulces, por lo que a la larga pueden inducir a ingerir más calorías.

Por ello, si quieres perder peso, planea bien tu dieta y haz ejercicio hagas, en vez de sustituir el azúcar por edulcorantes. Normalmente los edulcorantes están en productos de bajo perfil nutricional, tipo bollería, dulces, refrescos, helados, postres lácteos… productos que en una dieta saludable no deberíamos consumir.
 
La mejor manera de reducir la apetencia por el dulce no es sustituirla por edulcorantes, sino la de ir disminuyendo paulatinamente la cantidad de dulce que se consume.

Esto cobra especial relevancia en los niños, ya que se ha comprobado que cuanto más dulce consumen, más golosos se vuelven.

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