La mayoría de las personas con sobrepeso ha intentado perderlo en alguna ocasión, pero en la mayoría de los casos o no lo consigue o vuelve a recuperar con el tiempo el peso perdido.

Seguro que tú también te preguntas, ¿a qué se debe esto? y ¿por qué a pesar de existir tantas dietas, la mayoría fracasan?

La temporalidad de la dieta

El primer error que cometemos es pensar que una dieta empieza y acaba.

Está claro que si pierdes peso porque cambias tu forma de comer, pero vuelves a comer igual que antes cuando ya has conseguido adelgazar, volverás  a coger peso de nuevo.

Para mantener el peso el cambio dietético debe permanecer en el tiempo.

La dieta falla porque es muy estricta

En relación con el punto anterior, cualquier dieta que te haga perder peso a base de comer muy poca cantidad, no podrás seguirla durante mucho tiempo ya que ni tu salud ni tu apetito te lo permitirán.

Perderás peso, pero lo volverás a coger en cuanto vuelvas a comer como antes.

La dieta es muy monótona o restrictiva

Una de las claves para perder peso de forma definitiva es conseguir cambiar los hábitos dietéticos de por vida.

Si pierdes peso a base de eliminar algún grupo de alimentos  o con combinaciones de alimentos restrictivas o poco habituales, no adquirirás un hábito dietético equilibrado ni serás capaz de comer de esa manera durante mucho tiempo sin que peligre tu salud. 

Esto es lo que sucede con las dietas hiperproteicas,  las dietas disociadas, o la mayoría de las dietas “milagro”. Son estrambóticas en su composición y desequilibradas, por lo que es difícil seguirlas en el tiempo y no nos ayudan a cambiar nuestro patrón de alimentación.

Nos olvidamos del ejercicio físico

Es posible perder peso solo reduciendo la comida, pero no es aconsejable.

En general, las personas a las que le sobra peso tienen una predisposición genética y/o ambiental a comer más de lo que necesitan y a engordar más fácilmente.

Si basamos el éxito de nuestra dieta solo en reducir las cantidades es probable que no lleguemos al objetivo por falta de constancia o que si llegamos vayamos progresivamente aumentando las cantidades de comida hasta que volvemos a recuperar los kilos.

Sin embargo, con la práctica de ejercicio no solo aumentamos la velocidad de la pérdida sino que podemos revertir nuestra tendencia a engordar aumentando nuestro metabolismo basal e incluso modificando nuestra genética.

Control de la motivación y de los estados de ánimo

Muchas dietas fracasan porque decidimos cambiar de estilo de vida en el momento menos apropiado.

Es importante que estemos realmente convencidos de que queremos perder peso y del por qué queremos perderlo.

Debemos vigilar que nuestro estado de ánimo o nuestros sentimientos no sean los que determinan lo que comemos. Solo una gran motivación puede hacer que seamos capaces de sobrellevar los momentos difíciles.  Y, por supuesto, si vemos que no lo conseguimos, deberíamos pedir la ayuda de un profesional.

Por eso si no solo quieres perder peso pero te interesa sobre todo mantenerlo en el tiempo sigue estos consejos y verás cómo, esta vez, será la definitiva.

Actualizado 28/10/2019

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