Hacer ejercicio de forma regular es el mejor remedio para todo o casi todo y gran parte de sus efectos se deben a la liberación de moléculas llamadas mioquinas.

¿Por qué son tan beneficioso el ejercicio y la producción de mioquinas?

Previene o mejora muchas enfermedades

El ejercicio es bueno tanto para prevenir como para mejorar la progresión de enfermedades como la diabetes tipo 2, el cáncer, enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio, enfermedades mentales como la depresión o el Alzheimer y tantas otras.

De hecho, la ciencia demuestra que hacer deporte reduce entre un 20 a un 40% todas las causas de muerte en relación con no practicarlo.

Es increíble ¿no?

Y es que hay infinidad de trabajos sobre los beneficios que tiene para la salud la práctica de ejercicio regular.

Es por ello que cada día hacemos más hincapié en que ya desde la consulta médica todos los profesionales deberíamos insistir en la importancia del ejercicio físico como parte del tratamiento del paciente.

¿Cómo debe ser este ejercicio?

Por supuesto, el ejercicio debe adaptarse a las necesidades y capacidades de cada persona para evitar lesiones. Y por ello es necesario que las personas que no están acostumbradas a practicarlo, cuenten siempre con la ayuda de un profesional titulado.

A menudo veo pacientes que creen que no pueden realizar ejercicio físico por tener lesiones o discapacidades con lo que pierden la oportunidad de beneficiarse de sus beneficios.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, estas personas podrían hacer deporte si un profesional les ayudara a adaptar la actividad física a sus posibilidades.

cerebro sano y mioquinas

Mejora el desarrollo cerebral en todas las edades

El ejercicio es fundamental desde la infancia ya que contribuye a un adecuado crecimiento y mejora el rendimiento cerebral.

El ejercicio aumenta el riego sanguíneo en el cerebro, contribuye a la multiplicación de las neuronas y aumenta las conexiones entre ellas, mejorando así el aprendizaje, los resultados académicos y el estado de ánimo.

Estos beneficios son especialmente relevantes en los niños ya que su cerebro se está desarrollando, pero se mantienen a lo largo de toda la vida.

Nunca es tarde para empezar a cuidar nuestro cerebro con nuestro estilo de vida y con el deporte.

Ejercicio y beneficios en personas mayores

Retrasa el envejecimiento y mejora la calidad de vida

El deporte previene enfermedades y mejora su progresión. Por otro lado, se sabe que el deporte aumenta las conexiones neuronales y retrasa el normal envejecimiento neuronal.

No olvidemos que los adultos somos capaces de generar neuronas, y el ejercicio fomenta esta regeneración neuronal.

Hay diversos estudios que demuestran que las actividades que se realizan en compañía como el tenis, el golf o el baloncesto, no solo mejoran tu condición física sino que reducen el stress y contribuyen a un mayor bienestar por el hecho de fomentar las relaciones sociales.

El deporte nos ayuda a mantener nuestra masa muscular, un tejido antiinflamatorio y cuya pérdida, llamada sarcopenia, afecta a la calidad de vida de los mayores.

La sarcopenia limita la movilidad, favorece la acumulación de peso por exceso de tejido graso y aumenta el riesgo de caídas y de limitaciones de movilidad.

El ejercicio y las mioquinas

Qué son las mioquinas

También conocidas como miocinas o miokinas, son moléculas secretadas por las células musculares cuando hacemos ejercicio.

Tienen efectos autocrinos, es decir, efectos sobre la misma célula en la que se producen, paracrinos o efectos sobre células cercanas y endocrinos o efectos en células distantes.

Hay receptores para las mioquinas en células musculares, grasas, hepáticas, pancreáticas, óseas, cardiacas, cerebrales o del sistema inmune.

Beneficios de las mioquinas para tu salud

Participan de forma activa en cambios metabólicos relacionados con el ejercicio. Están involucradas también en la regeneración y reparación de tejidos.

Las mioquinas regulan el metabolismo de los lípidos, es decir de las grasas, al hacer ejercicio. Nos ayudan a reducir la grasa visceral y algunas tienen la capacidad de aumentar el tejido graso marrón.

mioquinas y pérdida de peso

El tejido graso marrón o pardo se relaciona con un gasto de energía mayor y reducción los depósitos de grasa. Es decir que nos ayuda a no coger peso.

Las miokinas contribuyen al mantenimiento de la salud y a la mejora del sistema inmune.

Actualmente sabemos que las miokinas son fundamentales para prevenir enfermedades cardiacas, la diabetes o la demencia.

Qué ejercicios producen más mioquinas

Aunque cualquier ejercicio físico es bueno para la salud, los ejercicios de fuerza son los que más activan la formación de alguna de estas mioquinas, mientras que los de resistencia activan otras como el BDNF, la irisina o la meteorina.

En personas poco acostumbradas al deporte, actividades como caminar u otros ejercicios suaves, pueden activar también las mioquinas.

Qué tipos de mioquinas producimos

Interleukina-6

Es una de las primeras mioquinas conocidas. A pesar de tener efectos proinflamatorios, cuando la produce el músculo tiene un efecto contrario, es decir, antiinflamatorio.

Promueve además la secreción de otras moléculas antiinflamatorias y también la hipertrofia o crecimiento muscular.

Miostatinas
  • Miostatina: esta mioquina disminuye con el ejercicio. Su aumento se relaciona con daño muscular, miopatía y sarcopenia. El exceso de colesterol, la obesidad, la resistencia a la insulina o el tratamiento con corticoides aumenta esta mioquina.
  • Decorin: esta mioquina antagoniza el efecto de la miostatina.
  • Folistatina: también bloquea la acción de la miostatina y promueve la recuperación de fibras musculares.
BDNF

El brain-derived neurotropic factor (BDNF) o factor neurotrófico derivado del cerebro, aumenta al hacer ejercicio y mejora en general la función cerebral.

Aumenta la diferenciación neuronal y promueve las conexiones entre neuronas lo que mejora el rendimiento cerebral.

El BDNF se estudia como posible vía de tratamiento en enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis múltiple o la Chorea de Huntington.

Este factor actúa en el metabolismo mejorando los niveles de azúcar en sangre o glucemia, reduciendo la resistencia a la insulina y protegiendo al organismo de la obesidad.

PGC-1 alfa

PGC-1 alfa es una proteína co-activadora que regula los genes implicados en el metabolismo energético.

  • Irisina: Esta molécula, a través de la activación de la PGC-1 alfa, favorece la conversión de tejido adiposo blanco en tejido adiposo pardo con el consecuente aumento de la termogénesis y mejora del gasto energético. También está implicada en la mejora del metabolismo de los lípidos y de la glucosa reduciendo así la inflamación y la resistencia a la insulina. Estaría también implicada en la neurogénesis.
  • Meteorina: Esta molécula también dependiente de la PGC-1 alfa, promueve la transformación del tejido adiposo blanco en pardo y mejora la resistencia a la insulina. En ratones ha sido capaz de disminuir hasta en un 25% la grasa corporal.

Espero que esta información te anime a iniciarte en la actividad física, o a no deja la que ya estás realizando. Porque el ejercicio es sinónimo de salud.