Desde hace un par de meses hay un gran revuelo en Estados Unidos ya que varios estudios publicados en la prestigiosa revista científica New England Journal of Medicine han relacionado el consumo de refrescos azucarados en niños con el aumento de peso. Esto se debe a que estas bebidas no producen sensación de saciedad por lo que los niños que comen bebiendo refrescos no comen menos cantidad que los que comen con agua, pero consumen más calorías

Estas bebidas azucaradas no tienen ninguna ventaja nutritiva y pueden favorecer la aparición de diabetes, hipertensión o problemas cardiovasculares. Han sido tan evidentes los resultados obtenidos con estos estudios, que se plantean en algunas ciudades como Nueva York prohibir en los restaurantes más frecuentados por niños como son los de comida rápida, la venta de bebidas con un contenido de azúcar especialmente elevado. La cuestión es decidir quién debe ser el responsable de la dieta de los niños: los padres, los médicos, el gobierno…Lo que está claro es que todos debemos tomar conciencia del problema ya que la obesidad infantil crece cada día más.

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