Comer sano no está reñido con comer barato.

Para conseguir menús saludables, y baratos solo hace falta un poco de flexibilidad a la hora de elegir los productos que vas a comprar.

Puedes ahorrar dinero si compras frutas o verduras de temporada y carnes o pescados locales.

Otra forma de ahorrar es evitar alimentos o bebidas innecesarios: refrescos, preconizados, dulces, salsas.

Recuerda que los platos más simples suelen ser los más saludables. En este video lo puedes ver claramente. ¿Increíble no?

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