Evitar la comida basura y prestar a atención a lo que comemos es imprescindible en estos momentos y también para nuestro futuro. En esta época de crisis es importante compar bien. Más vale comprar menos pero que sea de calidad.

En estos días de encierro por la pandemia del Covid 19 parece que lo único importante es que pronto acabe todo y que volvamos a reincorporarnos a nuestra vida normal.

El problema es que con el aburrimiento mucha gente está llenando sus carros de la compra de infinidad de productos ultraprocesados como refrescos, bollería industrial o aperitivos que nos ofrecen a precios de ganga.

Por las redes veo que lo único que preocupa a la mayoría de las personas son los kilos que cogerán, pero todavía no somos conscientes que necesitamos comer lo que nos conviene y no siempre lo que más nos apetezca. Sobre todo si lo que más nos gusta puede dañar nuestra salud presente y futura.

Ante todo, hay que entender que entendemos por comida basura. No es que me guste mucho esta palabra, pero creo que es fácil de entender para todo el mundo.

Comida basura o ultraprocesada

Entendemos por comida basura aquella elaborada con ingredientes de poca calidad. En general son productos que no nos alimentan pero que nos gustan por 4 razones:

  • Porque tienen mucho azúcar o edulcorante
  • Porque tienen mucha sal
  • Porque tienen mucha grasa generalmente mala
  • Porque tienen potenciadores del sabor.

Y lo peor es que muchos productos mezclan alguna de estas dos cosas.

Por ejemplo, los postres industriales tienen mucho azúcar y mucha grasa, muchos platos preparados tienen mucha sal y mucho potenciador del sabor y muchos aperitivos tienen mucha sal y mucha grasa mala.

Por eso hoy os voy a dar 4 razones para no comer comida basura

Razones para evitar la comida basura

1. Es difícil controlar la cantidad que comes

Son alimentos muy procesados que por lo tanto, se digieren muy rápidamente. Te sacian poco y te incitan a comer más. Esa es la razón por la que cuando empiezas a comer parece que no puedes parar. Y si no, piensa la de veces que te han puesto delante un plato de gominolas o de palomitas y no has sido capaz de parar hasta acabarlos.

2.Te aportan demasiadas calorías

Suelen ser productos con una alta densidad energética y muy bajo aporte de nutrientes. Te aportan de golpe una gran cantidad de energía que tu cuerpo acumula de forma rápida y casi en su totalidad. Al ser productos que se digieren muy facilmente, a tu cuerpo le engordan más. Te lo explico detalladamente en este video.

3. Afectan a tu cerebro

Nuestro cerebro es ciego y muchas veces caprichoso. Si le acostumbramos a comer con mucho dulce, con mucha grasa o con potenciadores del sabor, cada vez nos pedirá más a pesar de que a la larga le acabe afectando. El cerebro no sabe que tenemos la nevera o la despensa llena y siempre tiende a incitarnos a comer más. Es un instinto básico de supervivencia. Ese exceso de azúcar y de grasa mala acaba afectando a las neuronas y por lo tanto a nuestro estado de ánimo y a nuestro rendimiento cerebral.

4. Empeoran tu flora intestinal

Tus bacterias intestinales se alimentan de lo que tú comes. Si tu dieta no es saludable, crecerán bacterias poco saludables que favorecerán que sigas comiendo mal y que a la larga puedas enfermar. La relación entre una mala flora intestinal y la obesidad o el exceso de peso es cada vez más evidente. Por eso, para perder peso, es fundamental cuidar la flora intestinal.

Comer mal no es barato

Como ves, un gesto tan sencillo como elegir bien lo que comes, no solo significa engordar más o menos sino que condiciona tu salud y por lo tanto tu calidad de vida. Si te gustan este tipo de productos, intenta limitar su consumo al máximo y consideralos un capricho y no parte de tu dieta.

Comprar barato por la pobre calidad de los ingredientes, sale caro a la larga ya que no hay nada más valioso que la salud. Y si te cuidas hoy, tendrás un tesoro para el resto de tu vida.

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