Llevar una dieta sana es fundamental para la salud de nuestro cerebro.

Estamos tan preocupados por perder peso que no nos damos cuenta de que lo que comemos afecta y mucho a la salud del cerebro.

El cerebro representa solo el 2% del peso corporal pero consume el 20 % de la glucosa (un tipo de azúcar) que producimos (aproximadamente 5.6 mg de glucosa por 100 gr de tejido cerebral por minuto). Esta glucosa produce la energía que necesita el cerebro que se llama ATP (adenosin trifosfato).

El problema que tiene el cerebro es que al estar metido entre huesos, no puede aumentar su volumen por lo que no es capaz de almacenar energía. Toda la energía que necesita la recibe a través de los depósitos acumulados en el resto de nuestro cuerpo.

Pero además de la glucosa nuestro cerebro necesita otras sustancias. Al igual que un coche no solo necesita gasolina para funcionar, nuestro cerebro necesita nutrientes. Y la única manera de conseguirlos es a través de una dieta sana y equilibrada.

El cerebro además de glucosa, necesita grasas, proteínas, minerales y vitaminas. Cada una de estas sustancias es tan importante para la salud de tu cerebro, que la mejor forma de que no te falte ninguna es llevando una dieta sana.

Qué entendemos por una dieta sana para el cerebro

Consume más pescado

El omega 3 presente en el pescado es fundamental para tu cerebro. Las dietas pobres en omega 3 se asocian con depresión, con mayor deterioro cognitivo y con peor rendimiento cerebral.

Y es que el omega 3 promueve la formación de la hormona de crecimiento del cerebro (FNDC o BDNF).

Es cierto que el omega 3 también está en productos vegetales como los frutos secos o la quinoa. Pero este omega 3 no es tan efectivo a nivel cerebral.

Consume más vitaminas

Una dieta sana para tu cerebro debe incluir gran cantidad de frutas y verduras para que no te falten vitaminas. Cada vitamina  juega un papel fundamental en la salud de tu cerebro y los productos vegetales te las aportan.

Y entre todas las vitaminas podemos destacar a todas las del grupo B.  Estas vitaminas están presentes, además de en las verduras, sobre todo de hoja verde, en las legumbres, en los cereales integrales, en la carne y  en los huevos.

Que no te falten proteínas

Las proteínas, tanto de origen animal como vegetal, te aportan aminoácidos esenciales. Es decir, aminoácidos que tu cuerpo no es capaz de sintetizar y que solo puedes obtenerlos a partir de una dieta sana.

Estos aminoácidos son fundamentales para formar neurotransmisores, sin los cuales las señales de tu cerebro no se pueden propagar.

Las proteínas son además necesarias ya que son fundamentales para el crecimiento de tu cerebro y por lo tanto influyen también en tu coeficiente intelectual.

Evita las grasas malas

Hay muchos estudios que demuestran que una dieta rica en grasas poco recomendables afecta al desarrollo de nuestro cerebro ya desde la infancia. Los niños peor alimentados tendrán un peor desarrollo cerebral. Y esto también se ha visto con los adolescentes. En general, los jóvenes peor alimentados tienen peores resultados académicos. Por eso, y para mejora su futuro, es importante mejorar su dieta.

Además, un exceso de grasas malas acelera el envejecimiento neuronal, aumenta la inflamación en el cerebro y predispone a enfermedades como la depresión o el Alzheimer.

Por lo tanto, evitar grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas o trans, así como grasas vegetales como la de palma u otras grasas vegetales manipuladas por la industria alimentaria, es fundamental para la salud de nuestro cerebro.