Aunque parece que la comida solo sirve para engordar o adelgazar, los alimentos nos nutren y es importante conservar los alimentos bien para que no pierdan nutrientes y sabor.

No todo el mundo puede hacer la compra o cocinar a diario y por eso es necesario saber cual es la mejor manera de conservar la comida.

Los alimentos pueden conservarse frescos o puedes cocinar un día para toda la semana para ahorrar tiempo organizándote mejor.

Lo importante, es saber como almacenar la comida ya cocinada y cómo llevártela al trabajo o a la playa. Para ello solo es necesario seguir algunas recomendaciones que voy a explicarte en este post.

Alimentos frescos frente a alimentos bien conservados

Actualmente tenemos la suerte de poder disponer en nuestras casas de neveras y congeladores que nos permiten conservar los alimentos de manera adecuada para que no pierdan sus propiedades nutritivas y para evitar posibles intoxicaciones .

Aunque muchas personas creen que lo ideal es comer todo fresco, también podemos conservar las propiedades de los alimentos si los conservamos bien.

El frío es la mejor forma de conservar y alargar la vida útil de muchos alimentos, sobre todos de los perecederos como pescados, carnes, frutas verduras.

Pero en la nevera van perdiendo su valor nutritivo si los dejamos muchos días, por lo que, si crees que no los vas a consumir enseguida, es mejor que los congeles o que los compres directamente congelados.

Lo que no todo el mundo sabe es que no todos los alimentos pueden guardarse en la nevera.

En algunos casos, el frío favorece una mayor descomposición o el cambio en el sabor, la textura  o el olor del alimento. Es por ello importante que sepas de qué alimentos estamos hablando.

Conservar los alimentos: Los que no deben ir a la nevera

Pan

Nunca deberíamos guardarlo en el frigorífico. El frío tiende a secarlo por lo que se pondrá duro antes y además perderá su sabor. Se aconseja guardarlo en un lugar fresco y seco, pero no en el frigorífico.

Lo ideal sería guardarlo en una panera en la despensa. Si tu pan es de masa madre, te durará más.

Otra opción para conservarlo es cortarlo y congelarlo. Esta es una manera ideal de poder tener las tostadas con tu pan fresco cada mañana sin necesidad de ir a comprarlo.

Ajo y cebolla

El frío los endurece y hace que pierdan parte de sus propiedades y de su sabor. Lo mejor es que los conserves en algún lugar fresco pero que sea seco y oscuro, como la despensa.

Si quieres guardarlos en la nevera, te aconsejo que estén troceados y dentro de un recipiente cerrado. De esta manera también podrías congelarlos.

Chocolate

Dentro de la nevera este alimento suele coger  los olores de los demás alimentos, y el frío hace que pierda sabor, olor y textura.

Lo más aconsejable para conservar este alimento es guardarlo en un sitio fresco, seco y alejado de la luz.

Esto no siempre es posible en verano y por ello muchas fábricas de chocolate dejan de producirlos en esta época.

Aún así, si lo metes en la nevera porque fuera hace mucho calor, intenta dejarlo bien tapado para que no coja olores y en las partes menos frías de la nevera que en general suelen ser las altas.

Otra opción es que lo congeles y lo saques cuando lo vayas a tomar. Y recuerda, intenta que tenga al menos 80% de cacao para que te aporte más nutrientes.

Tomates

En la nevera suelen perder su sabor, ya que el frío hace que se frena el proceso de maduración de este alimento. El frío rompe las membranas del interior del tomate por lo que hace que su pulpa cambie su sabor y su textura y que se vuelve más harinosa.

A temperatura ambiente, el tomate puede seguir completando su proceso de maduración y por tanto se potencia su aroma y su sabor. Para conservar este alimento tan habitual en nuestras cocinas solo necesitas dejarlo en un sitio fresco y boca abajo. Verás como notas la diferencia.

Patatas

 El frío modifica su sabor y su textura y acelera el envejecimiento de la patata. Lo más recomendable es que las almacenemos en un lugar fresco y oscuro como tu despensa.

Otra opción para conservar este alimento si no tienes sitio una despensa es que pongas las patatas en una caja de cartón cubiertas con papel de periódico. Las patatas te pueden durar mucho tiempo si están en un lugar fresco y protegidas de la luz solar.

Quesos curados

El frío agrieta el queso curado, además de que hace que se reseque, se endurezca y pierda su sabor y sus propiedades. Lo mejor es ver en su etiqueta la recomendación de envasado porque quizás lo conserves bien en una quesera en tudespensa.

Los quesos frescos y los de pasta blanda sí deben guardarse en la nevera ya que el frío si favorece su conservación.

Frutas

No todas las frutas necesitan del frío para su conservación. Algunas de ellas, cuando se someten a bajas temperaturas, pierden sus propiedades, su sabor y su olor ya que el frío frena su maduración. Esto  pasa con las frutas tropicales como el mango, el aguacate, la sandía, el melón, la maracuyá o la piña.

Otras frutas como el plátano, las mandarinas, las naranjas o las manzana se conservan bien a temperatura ambiente por lo que no necesitan frío. 

Aún así, si te gusta tomarlas fresqueras, siempre puedes meterlas en la nevera un tiempo antes de comerlas.

Jamón serrano

El frío altera su sabor y su aroma. Puedes conservarlo sin cortar en un lugar fresco, seco y a temperatura ambiente.

Cortado en lonchas, debes guardarlo en la nevera, pero te aconsejo que esté en un recipiente o cubierto con papel film para que sus propiedades no cambien. Y si es posible, consérvalo envasado al vacío.

Como ves, no todos los alimentos necesitan las mismas condiciones para conservarse bien.

Consejos para conservar las propiedades de los alimentos

  • Organiza tus menús cada semana
  • Compra solo lo que vayas a necesitar
  • Deja fuera los alimentos que no necesiten frío
  • Mete en la nevera los perecederos que vayas a consumir primero y congela los demás
  • Disfruta así de tus menús con todo su sabor, sin perder propiedades y sin riesgo para tu salud.