¿Cómo afecta la obesidad a la fertilidad? ¿Existe relación entre nuestra genética y la obesidad que padecen algunos niños y adultos?

En este post comparto contigo las evidencias científicas que nos darán respuesta a estas preguntas.

Obesidad y fertilidad

El exceso de peso no es bueno para la salud y puede afectar a la fertilidad tanto de hombres como de mujeres.

En las mujeres se sabe ya desde hace tiempo que la obesidad se asocia a una menor fertilidad. El sobrepeso altera el correcto funcionamiento de los ovarios y puede afectar a la ovulación.

Sin embargo, hasta hace poco, no se había relacionado de forma tan clara la infertilidad con la obesidad en el hombre.

Cada vez hay más estudios que ponen de manifiesto que el exceso de peso reduce de un 15 a un 23% el número de espermatozoides y además un porcentaje mayor de ellos tiene la morfología alterada.

Es decir, que el sobrepeso afecta no solo a la cantidad si no a la calidad de estas células.

Las razones que se barajan para explicar esto son varias. Por un lado, se sabe que en la grasa o tejido adiposo las hormonas masculinas se convierten por acción de una enzima, la aromatasa, en hormonas femeninas.

En los hombres con obesidad se ha detectado un aumento de los estrógenos (hormona femenina) con relación a la testosterona (hormona masculina), lo que alteraría el normal equilibrio que debe existir entre las hormonas sexuales.

Además, la obesidad suele ir asociada a un exceso de glucosa o azúcar en sangre y a hiperinsulinemia lo que a su vez afecta a la concentración de SHBG que es la proteína que transporta las hormonas sexuales y cuyos valores descienden con el sobrepeso.  

Por otro lado, los testículos están fuera del abdomen porque la temperatura adecuada para estos órganos debe ser un poco inferior que la del resto del cuerpo.

El aumento de temperatura en los testículos puede dañar a los espermatozoides. El exceso de grasa escrotal y en las zonas que rodean los testículos hace que con frecuencia la temperatura de los testículos en hombres obesos sea mayor de lo deseado.

Genética y Obesidad

La importancia que juega la genética en la obesidad infantil puede llegar a ser hasta del 50%.

Es decir que 1 de cada dos niños con obesidad lo son porque han heredado de sus padres la probabilidad de serlo.

La carga molecular, es decir la información genética que los hombres y las mujeres transmiten a sus hijos, puede estar alterada en lo sujetos obesos, predisponiendo así a sus hijos a la obesidad ya antes del nacimiento.

Aunque es cierto que los niños de padres obesos, no solo heredan una predisposición genética, sino que con frecuencia “heredan” también comportamientos que favorecen la obesidad.

Es decir son niños que suelen crecer en ambientes en los que se comen muchos productos con alta densidad calórica y en los que prima un estilo de vida sedentario, lo que les predispone a sufrir obesidad infantil.

Aún así, está en nuestras manos ponerle remedio a esta realidad.

Y es que la carga genética que transmitimos a nuestros hijos depende también de nuestro estilo de vida previo a la gestación.

La carga genética y la obesidad sí están relacionadas. Podemos mejorar o empeorar la futura salud de nuestros hijos según el estilo de vida que tengamos ya antes incluso de pensar en tenerlos.

En el caso de los hombres, el simple hecho de modificar los hábitos de vida hacia una dieta sana y un poco de ejercicio no solo mejoran la cantidad y la calidad del esperma, sino que mejoran la calidad de la carga genética que se transmitirá a los hijos lo que puede evitar la obesidad en niños.

Lo mismo ocurre con la carga genética que transmiten las madres. Cuanto mejor sea la alimentación previa a la gestación y durante el embarazo, mejor será la carga genética que transmitan y menos probabilidad existirá de que los hijos nazcan con predisposición obesidad..

Está demostrado que algo tan simple como mejorar el estilo de vida con una dieta saludable y con algo de ejercicio, antes y durante el embarazo, reduce la probabilidad de que nuestros hijos sufran problemas de sobrepeso y obesidad no solo en la infancia sino también en la edad adulta.

Por lo tanto, animo desde aquí a las personas con obesidad que quieren ser padres que se planteen un cambio de hábitos de vida antes de intentarlo porque nuestra responsabilidad con nuestros hijos y la forma de demostrar que los queremos, empieza mucho antes de lo que imaginábamos. 

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