Comer sano es necesario y no es caro, en contra de los que creen en el famoso mito de “la comida sana es cara”.

Una alimentación sana, variada y equilibrada es posible sin necesidad de gastar mucho dinero. Si quieres comer sano sin gastar mucho dinero sigue estos consejos:  

Planifica tus comidas. Planifica lo que vas a consumir durante la semana y haz la compra en base a ello. Piensa qué vas a comer y con qué presupuesto cuentas. Ve con tu lista a la compra y cambia algún menú en base a las ofertas que encuentres.  

Compra productos frescos y de temporada Los productos frescos y de temporada suelen ser los más económicos y los que más sabor tienen ya que tienen el grado de maduración adecuado y no han sufrido largos periodos de traslado.  

Que no te falten productos básicos Ten siempre en tu despensa productos no perecederos corolas especias,  la pasta, el arroz o las legumbres, así como unas cuantas patatas, frutos secos y huevos. Con estos productos y las verduras que hayas comprado siempre puedes elaborar exquisitas recetas que no sean caras.  

Bebe agua El agua del grifo por ley tiene que ser potable y es la bebida más sana y más barata. Limita el consumo de refrescos y otras bebidas y reducirás así las calorías y mejorarás tu salud.  

Desperdicia menos Cocina la cantidad adecuada para las personas que vais a comer y si te sobra comida congélala o vuelve a usarla en otro guiso. Lo importante es que no la desperdicies.  

Compra solo lo necesario Si llenas tu carro o tu bolsa de la compra de caprichos y productos innecesarios es normal que te salga más caro. No vayas a la compra con hambre y cuñete a la lista preparada.  

Compara los precios No cojas el primer producto que veas. Elige aquellos más económicos y no te dejes llevar por cualquier oferta. Compara los precios en relación al peso y no te lleves más cantidad de la que necesitas aunque te salga más barato.  

Cocina tú Si preparas tú tus menús ganarás en calidad y en precio.  

Come menos fuera de casa Si comes en tu trabajo o te apetece comer en la playa, siempre será más barato y más sano lo que tu repares que lo que compres fuera.  

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