LECHE SI O LECHE NO: EL ETERNO DILEMA

24/08/2015

En cuestiones de salud y/o alimentación nos movemos muchas veces por modas.
Algunas tendencias o modas tienen su base científica, pero no todo el mundo la sabe y al final, con mayor o menor acierto, todo el mundo opina.

Este es el caso de la leche y de los beneficios o perjuicios que nos puede acarrear su consumo.

Es verdad que el hombre es uno de los mamíferos que sigue bebiendo leche después de la lactancia materna, ya que la mayoría de los animales no son capaces de digerir la leche cuando son adultos.

Pero aunque la naturaleza nos creó para beber solo la leche materna, muchos de nuestros antepasados, hace cientos de años, fueron desarrollando la capacidad de digerir la leche también en la edad adulta. Entre aquellos hombres, están gran parte de los europeos y, en concreto, nuestros antepasados los íberos, es decir los habitantes de la península ibérica.

La pregunta que todavía se hacen los investigadores  es el por qué de esta variación genética, ya que solo las mutaciones genéticas que ofrecen alguna ventaja persisten en el tiempo.
Una de las hipótesis, existentes hasta ahora, era que el consumo de leche era absolutamente necesario para mantener valores de calcio y vitamina D en personas con una dieta pobre, rica solo en cereales y que vivían en ambientes con poca luz, como les ocurría a los habitantes del norte de Europa.
Lo curioso de este estudio es que han visto que gran parte de los íberos consumían y toleraban la leche a pesar de ser poblaciones sin riesgo de niveles bajos ni de calcio, ni de vitamina D, ya que consumían una dieta más variada y no tenían problemas de exposición a la luz solar, como es evidente. Pues parece ser que nuestros antepasados bebían leche ya que probablemente si no se habrían muerto de hambre, ya que en la antigüedad comer no era tan fácil como en nuestros días.

Sea por la razón que sea, aproximadamente el 35% de la población mundial tolera la lactosa aunque esta proporción se divide de manera muy desigual en el mundo.

En China y en el sudeste asiático casi el 90% de la población es intolerante a la lactosa, mientras que en Europa, los índices de intolerancia varían de un 2 a un 30% de la población.

Las personas con intolerancia a la lactosa no la digieren bien por lo que pueden sufrir molestias gastrointestinales muy diversas como puede ser flatulencia, retortijones o incluso diarreas.

Mucha gente se autodiagnostica esta intolerancia cuando su diagnóstico se puede hacer fácilmente con un análisis de sangre.

De este auge de “intolerantes a la lactosa” se aprovecha también la industria alimenticia que nos bombardea con bebidas alternativas, que aunque lo parecen, no son siempre tan saludables, por la gran cantidad de azúcares añadidos que llevan y la baja calidad nutritiva que tienen.

Hasta ahora se había asociado un consumo adecuado de leche con un efecto positivo en el crecimiento y en la formación de los huesos de los niños, y en la prevención de la osteoporosis en los adultos. Sin embargo, hay múltiples estudios que desmontan estas teorías e incluso algún estudio que relaciona el consumo elevado de leche con mayor riesgo de fracturas e incluso de mortalidad.

La leche y el calcio

El problema que puede tener no tomar leche, o derivados lácteos, es que son los alimentos que más calcio nos aportan. El calcio es un elemento fundamental para un adecuado desarrollo de los huesos, para la coagulación de la sangre, para la transmisión nerviosa o para la contracción muscular.

Es cierto que hay otros alimentos que nos aportan calcio como son las nueces,  las espinacas,  los calabacines, los champiñones, las nueces…pero en una concentración menor.

Aún así, no todo el mundo está convencido de que exista una relación entre el consumo de calcio y el desarrollo óseo. Lo que parece actualmente evidente es que no existe relación entre el consumo de leche y la osteoporosis e incluso hay estudios que relacionan un mayor consumo de leche con mayor número de fracturas óseas.

El consumo de leche entre los niños y especialmente entre los adolescentes está disminuyendo en los últimos años. Existen teorías que apuntan que la salud de los huesos en la madurez depende del hueso que formes durante tu crecimiento por lo que tendremos que esperar algunos años para ver que pasa con los huesos de estas generaciones que han crecido con un aporte menor de calcio del recomendado hasta ahora.

La leche y el IGF-I

El consumo de leche se ha asociado también con el acné, con mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2 o con desarrollar cáncer. Y es que en la leche existen diversas sustancias y hormonas como el IGF-I.

El IGF-I (insulin growth factor I) es un factor de crecimiento, es decir, un potenciador del crecimiento, por lo que podría propiciar estas enfermedades.

Tradicionalmente se ha relacionado el IGF-I de la leche con el mayor crecimiento de los niños que la consumían, aunque este efecto podría ser secundario también al aporte de proteínas y de energía que tiene per se la leche.

Lo que sugieren algunos estudios, es que un elevado aporte de IGF-I podría propiciar el desarrollo de tumores que estuvieran latentes o en fase subclínica. Pero en este punto, los científicos todavía no sacan conclusiones claras. Los estudios realizados por la Fundación Mundial contra el Cáncer y el Instituto Americano contra el Cáncer relacionan el consumo elevado de leche con mayor índice de cáncer de próstata pero con una menor incidencia de cáncer de colón y del cáncer de vejiga.

Por otro lado, hay estudios que relacionan el consumo de leche con un efecto protector para el corazón y con menor tasa de infartos o con un efecto inmunoprotector o neutralizante de agentes cancerígenos presentes en otros alimentos.

Como veis, aunque se investiga mucho las opiniones sobre la leche son de lo más variadas.

Y es que la leche en sí es más compleja de lo que parece ya que además de lactosa, calcio o IGF-I, posee infinidad de proteínas como la proteína whey, la caseína o la lactoferrina, relacionada con la absorción del hierro y con efectos antioxidantes y de fragmentos proteícos o péptidos con funciones en la transmisión celular.

 

A quién este interesado en oír más opiniones os dejo el enlace al debate que tuvieron algunos de los miembros de dietética sin patrocinadores sobre este tema.

Y mientras no se aclaren más sobre el tema mi recomendación es moderación y sentido común. Si te gusta la leche y la toleras, bébela. Francamente, no creo que te mate.

NB: La foto es de mi hijo bebiéndose un buen vaso de leche.

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