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ALIMENTOS FALSOS: ¿SABEMOS LO QUE COMEMOS?

08/11/2016

Llamaré alimentos falsos a aquellos que compramos sin saber que no son lo que parecen.Y es que cuando compramos nos dejamos llevar por lo que anuncian los envases sin pararnos a leer la letra pequeña.

La industria alimenticia conoce nuestro comportamiento y maneja las técnicas de marketing y envasado para que compremos ciertos productos pensando que son mejores de lo que realmente son. Este objetivo hace que muchas veces se cree una idea equívoca del mismo creando lo que aquí denomino como alimentos falsos.

Muchas veces, incluso sin darnos cuenta, nos llevamos a casa estos alimentos falsos porque en general su precio es menor. No nos equivoquemos, si cuestan menos generalmente será porque también es menor su calidad nutricional. Para evitar esto es esencial que te pares a leer las etiquetas de los alimentos.

Hoy vengo a hablaros de varios alimentos que no son lo que parecen.

 

Alimentos falsos: no son lo que parecen

 

1. Rallado para gratinar que no es queso

Sí, todos pensábamos que es queso rallado pero no lo es. En la mayoría de los casos  un tipo de producto lácteo formado con grasas vegetales más baratas que las lácteas y menos beneficiosas para la salud. De hecho,  puedes encontrar además de queso, mantequilla, proteína de la leche, almidones de patata, suero en polvo, nata, sal…

Si quieres usar queso rallado más vale que compres el queso que más te guste y que lo ralles tú. Así estarás seguro de lo que comes.

 

2. Zumos que en realidad son néctares

Para que te quede claro este punto,  primero debes conocer la diferencia entre zumo y néctar.

El zumo se obtiene de la fruta mediante distintos procesos mecánicos. El zumo mantiene las características y nutrientes de la fruta de la que procede, salvo que tiene una cantidad menor de fibra que se elimina si se desecha la pulpa. Al producto resultante se le pueden añadir aditivos para mejorar su calidad.

Los zumos se conservan gracias a los tratamientos a que son sometidos. En este caso si se toma un zumo de manzana, es 100% jugo de manzana o de la fruta exprimida.

El néctar se obtiene de la mezcla de zumo concentrado, agua y azúcares o miel que se completa con la adición de aditivos. En este caso un néctar de manzana contiene un 50% de éste y lo demás se completaría con azúcares y agua.

Para que no nos engañen hay que leer las etiquetas y ver los ingredientes y el porcentaje de fruta que poseen. Si te venden zumos y en verdad es un néctar, lo único que estás comprando es una bebida con un contenido de fruta inferior y un contenido de azúcar mucho más alto.

 

3. Carne picada envasada que no sólo es carne

Cuando compras carne picada ya envasada fíjate bien en la etiqueta pues puede que estés comprando un preparado cárnico en el que solo un poco más de la mitad sea carne (65%). El resto pueden ser harinas, aditivos, conservantes, grasa animal…

A veces títulos en el etiquetado como “picada de vacuno” o “picada de pavo” puede llevar a error al consumidor.

La mejor opción es que elijas tú la carne que quieres que te piquen. Y si no tienes esta opción lee siempre la etiqueta de la carne que estés comprando.

 

4. Fiambre de York que no es jamón

Bajo la denominación de York podemos encontrar derivados cárnicos en los que menos de la mitad sea carne de cerdo.  A diferencia del jamón de York cocido extra o de primera, estos preparados de York usan generalmente piezas menos nobles del cerdo y añaden además fécula, proteína de soja, gelificantes, grasa… Esto hace que el producto sea de menor calidad que la que se cree.

Puede que sea más barato pero es menos nutritivo y tiene un menor aporte de proteína.

 

5.  Gulas

Muchas personas creen que al comer gulas están comiendo pescado y sin embargo no es así.

Las gulas se  elaboran a partir de surimi  ó “músculo de pescado picado” (normalmente suelen emplearse los lomos). A esta pasta que suele ser no más del 45% del producto, se le añaden otros ingredientes como harina de trigo, soja, aceites vegetales, clara de huevo, tinta de calamar o sepia y aditivos que permitan mantener el alimento intacto hasta el momento de su consumo.
En general las gulas suelen aportar en proporciones bastante similares grasa (alrededor del 14%), proteínas (alrededor del 9%) e hidratos de carbono (alrededor del 8%).

 

6.  Palitos de cangrejo o “surimi”

Este alimento surge en Japón con la excusa de aprovechar todos los restos de pescado. Alimento artificial que quiere imitar a la carne de cangrejo, de ahí que en su fabricación se utilicen grandes cantidades de sal, algo de grasas y aditivos como los colorantes, conservantes y emulgentes para mantener esa estructura hasta el tiempo de consumo.

Estos palitos se hacen con una pasta compuesta en un 45% aproximadamente por “surimi o músculo de carne de pescado blanco” en el que se mezclan distintas especies de pescados, almidones, grasa, aromas, potenciados del sabor y para que no se diga, extracto de cangrejo.

Al final te estarás comiendo un producto rico en sal con una composición mayoritaria en hidratos de carbono (alrededor del 12%) y proteínas de diversos pescados (alrededor del 9%).

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